La primera vez que noté el dilema fue durante el programa de orientación. Nos dieron un curso sobre "aceptar las diferencias culturales", algo irónico en Holanda hoy, sobre todo cuando el burkinin está causando tanto furor y oposición. Y comenzó el curso con tener que saludarnos. Pues sí, suena muy sencillo pero ponen a Carmelo y a Huan Da-Hyun (español y coreana respectivamente) a saludarse como si se conocieran de toda la vida, y como lo harían en su país de orígen. Carmelo abraza a la pobre chica, y ella trata de zafarse, no lo vio venir. Fue un momento donde todos nos reímos de lo lindo, hasta que nos tocó a nosotros y los choques, los problemas de no poner la mejilla correcta y terminar besando la nariz, o los golpes en la frente nos hicieron reconsiderar. Saludar a alguien en un mundo globalizado es muy complicado.
Y pues ahora la escena se repite. Cada vez que hay un borrel y te encuentras a alguien que conoces, tienes que recordar suficiente información sobre ellos. No basta saber en qué clase van contigo, o su nombre (bien o mal pronunciado). También tienes que saber cuántos besos hay que dar, si llevan abrazo o no.
Por ejemplo, a Mía (Finlandia) nunca le he dado un beso en la mejilla, ni la he saludado de abrazo, eso también basta para los estadunidenses y canadienses que andan por el mundo gritando a los cuatro vientos "dude! I'm drunk!". Pero Lily (Hong Kong) aunque no da beso, da abrazo... y sus abrazos son bastante efusivos, aunque si tratas de darle un beso te ve un poco raro. A Sebastian (Alemania) le doy un solo beso porque creo que él entiende mejor que nadie que a veces simplemente tienes que dejar que la gente sea cortés contigo--es decir, él no acostumbra a dar muchos besos, pero se deja querer. Los franceses te dan dos.... pero siempre hay que saber a qué mejilla tirarle, o terminas en un momento molesto, los portugueses son menos aventurados, pero también dan dos. A los holandeses siempre hay que darles 3, sin importar la ingesta de alcohol previa, pero a veces te dan hasta cuatro, se muy curioso porque mientras te dan los besos siguen hablando (es decir, te hablan al oído). Los suizos de algunos lugares dan 4, pero hay que saber dónde y cuándo y cómo, poruqe en una fiesta donde hay más 30 personas no es precisamente rápido saludar a todos con más de un beso. No he encontrado muchos latinos, lo que me hace pensar que Ámsterdam es menos multicultural de lo que yo suponía, pero a ellos estaré feliz de darles un beso, y sentirme como en casa.
lunes, 3 de marzo de 2008
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1 comentario:
Justo hoy platicábamos de eso en la mesa. Parece cosa sencilla, pero saludar sí que es un rollo cuando estás rodeado de puro extranjero. Creo que yo prefiero los saludos muy poco efusivos para los desconocidos (entiéndase sólo dar la mano) y guardar lo mejor para la banda que quiero (uno, dos, tres, cuatro besos dependiendo de cuánto los quiero). Saludos
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